“¡Staycation!”: vacaciones en casa

En inglés existe una palabra para las vacaciones en las que no se viaja: “Staycation”, que deriva del verbo “stay” que significa quedarse y la terminación “cation” de la palabra “vacation” en inglés. Así, aquellas vacaciones en las que optamos por quedarnos en casa son “staycation”.

Cuando tenemos niños, las “staycation” se convierten en un reto adicional pues a falta de un viaje debemos ingeniárnosla para que los niños se mantengan distraídos. Los campamentos de verano son una alternativa, cierto, pero su duración es menor al largo del verano y su costo a veces es demasiado alto.

Así, quienes decidimos quedarnos en casa con los niños de julio a septiembre debemos asumirlo como una oportunidad para compartir y crecer en familia. Si lo tomamos como una obligación se convertirá en un fastidio.

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Aquí, diez ideas de actividades que podemos hacer (dentro y fuera de casa) para divertirnos con nuestros hijos estas vacaciones:

  1. Deja que los niños se encarguen de la “agenda del día”. Una manera de lograr que los niños se involucren en las actividades que realicemos es que dejemos que ellos las escojan. Así, hacer el horario puede ser un juego en sí mismo. Pueden pensar en qué cosas hacer (leer cuentos, ver una película, salir a dar un paseo) y escribirlas con tizas de colores o marcadores en un pizarrón. Alana mi hija de cinco años y yo lo hemos hecho en varias oportunidades y ha sido de sus momentos preferidos. El horario por su puesto debe ser flexible y puede cambiar de acuerdo a sus deseos y necesidades.

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  1. Búsqueda del tesoro. Cuando pensamos en los juegos de nuestra infancia es probable que la búsqueda del tesoro venga a nuestra mente. Podemos hacerlo nosotras mismas y pedirles a nuestros niños que busquen las pistas, ya sea en casa o alrededor de la ciudad. Otra opción, sobre todo para los más grandes es hacer Geocaching que consiste en “esconder y encontrar tesoros en cualquier lugar con la ayuda de un GPS”. En la página web geocaching.com nos podemos registrar gratuitamente para esconder o buscar un “cache” (o tesoro). Si introducimos nuestro código postal nos aparece una lista de “caches” cercanos (están escondidos en todo el mundo). Una vez que tenemos las coordenadas las introducimos en nuestro GPS (o teléfono móvil con GPS) y comienza la búsqueda. Cuando encontramos el tesoro debemos firmar un libro u hoja de registro y devolverlo a su lugar.

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  1. “Viajen” a un lugar lejano. Esta es una de las actividades favoritas de mi hija Alana. Consiste en escoger un país del mundo que deseemos conocer y “visitarlo” virtualmente. Por ejemplo, nosotras seleccionamos Brasil y para descubrirlo, vimos videos de YouTube, bailamos samba, hicimos la bandera con materiales reciclables y nos disfrazamos para el “emblemático carnaval”. También podemos cocinar algún plato típico del lugar (pizza si “vamos” a Italia o crepes si es Francia). Varios de los museos más importantes del mundo ofrecen “recorridos virtuales” que podemos hacer en la computadora con nuestros hijos más grandes.
  1. Exploren un parque natural cercano. No importa si es alguno conocido o más bien uno nuevo. En cualquier caso conviertan el paseo en un descubrimiento. Pueden llevar una cámara y fotografiar las especies de aves o plantas que observen y luego descifrar, con ayuda de internet, su nombre y características. Con mi hija Alana llevamos binoculares y jugamos a que ella es Dora La Exploradora. En Caracas algunas opciones son El Avila, El Parque del Este y el Parque Aruflo en La Floresta. Para los más pequeñitos una opción es llevarles un tobito de playa, palas o rastrillos de plástico y dejarlos jugar con tierra.
  1. Vayan al teatro. La mayoría de las agrupaciones de teatro infantil presentan sus obras en las vacaciones escolares. El cine también suele ser una opción durante estos meses, pero en mi experiencia el teatro es más atractivo para los pequeños. Mi hija Alana, por ejemplo, empezó a disfrutar el cine a los cuatro años (y no todas las películas) pero con el teatro se quedaba hipnotizada desde los dos. Para los que están en Caracas una opción muy entretenida y local es Ratón y Vampiro.
  1. Inventen una “obra de teatro” casera. Ésta actividad puede ser una continuación de la anterior, pues inspirada en la obra a la que asistieron podrían crear una versión casera con títeres o inventar una historia propia. Nosotros solemos hacer títeres con medias viejas y marcadores o figuras de animales con platos de cartón. Alana disfruta preparando todo: el guión, los “personajes”, los tickets y Joaquín, mi bebé de casi dos años es el mejor espectador y disfruta aplaudiendo.

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  1. Preparen un festival de cine. Una de las actividades favoritas de Alana es la que ella llama “hacer un cine”. Básicamente consiste en escoger una película, poner mantas en el suelo de nuestra sala, preparar cotufas y disponernos a verla. Para hacerlo más interesante podemos escoger un tema como “Princesas” o “Animales” y ver varios títulos relacionados con ese tema. Después pueden comentarlas y hablar de sus partes favoritas. Con los más pequeños podemos hacer un dibujo o “recrear los personajes” en plastilina.
  1. Visiten un museo local. Si salir a pasear por la ciudad es una posibilidad, los museos locales son una excelente alternativa pues son una oportunidad en la que los niños se entretienen y aprenden al mismo tiempo. En Caracas algunas opciones interesantes son El museo del niño, el de Ciencias Naturales, la Galería de Arte Nacional y Bellas Artes. En este último Alana es particularmente fanática de los penetrables de Jesús Soto. Otra gran alternativa, aunque no es específicamente un museo, es el Planetario Humboldt en el Parque Del Este, que ofrece, los domigos, funciones muy interesantes sobre el universo, el espacio y los planetas.
  1. Acampen en el jardín o en su defecto en la sala de la casa. Hace un par de años mi amiga Maru nos invitó una tarde a su casa y para mantener entretenidos a los niños se le ocurrió armar una tienda de campaña en la sala. Evidentemente gozaron y desde entonces siempre “guardo” esta idea como una “carta bajo la manga”. Si no tienen carpa pueden improvisar una con sillas, mesas, sábanas y almohadas.

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  1. Trabajen en un “proyecto familiar”. Las vacaciones pueden aprovecharse para hacer esas “cosas” que siempre queremos hacer pero para las que nunca tenemos tiempo en medio de la rutina cotidiana. Pueden ser complejas como aprender un nuevo idioma en familia o más simple como hacer una “casa de perro” con una caja de cartón (esta la hicimos en casa). También podría ser crear un rincón de lectura o biblioteca, escribir un cuento o pintar un mural en el cuarto de los niños. Cualquier idea en la que puedan trabajar una hora diaria, o menos, todos juntos, funciona.

El dato

La actitud lo es todo. Es posible pasar unas vacaciones divertidas sin viajar. Es posible vivir fascinantes aventuras sin “movernos” de sitio. Antes que nada debemos pensar que tenemos lo más importante para lograrlo: nuestra familia. Una idea para motivarnos es tomar fotografías de todos los momentos que vivamos en el verano, imprimirlas y crear un álbum. Será el mejor recuerdo.

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@agobiosdemadre