Regalos (no materiales) que sí queremos recibir el día de la madre

Es un lugar común esa escena de la mamá que recibe con extrañeza una licuadora, una aspiradora o unos pañitos de cocina. ¿En serio? A menos que la agasajada en cuestión haya expresado su interés por alguno de estos artilugios, el día de la madre es para consentir y hacer sentir especial a mamá no para generarle más trabajo o recordarle el que tiene pendiente.

¿Cuál es el regalo apropiado entonces? Por supuesto que están las carteras, los zapatos, el maquillaje y el perfume, que siempre serán bien recibidos, pero lo que más anhelamos las madres (sobre todo las de niños pequeños) es tiempo y (un poco de) protagonismo.

Me explico, con frecuencia las madres nos encargamos de todo y de todos y dejamos nuestros deseos, e incluso necesidades, de últimos. Preferimos que los niños coman y terminamos nosotras almorzando o cenando a destiempo y mal (frío, incompleto o poco nutritivo), vamos al baño con la puerta abierta y olvidamos el significado de la expresión “ducha relajante”.

Por eso, propongo una lista de “regalos no materiales”, o pequeños detalles, que a las madres, o al menos a mí, nos gustaría recibir en nuestro día:

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  1. Que nos dejen dormir hasta tarde. Por lo general las madres somos las primeras en despertarnos y las últimas en acostarnos, así que por un día nos merecemos descansar todo lo que el cuerpo pida. Una mamá descansada es una mamá más feliz.

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  1. Que nos preparen el desayuno. Los días de semana las mamás despertamos muy temprano para preparar loncheras y demás comidas. Por eso, un detalle que nos dejará sorprendidas, será encontrarnos al despertar la mesa servida con antojitos dulces y salados de nuestra preferencia.
  1. Que nos halaguen. Si el halago viene acompañada de flores o chocolates maravilloso pero si viene solo pero con mucho amor también será muy bien recibido. El trabajo de una madre suele ser poco reconocido  y aunque lo hacemos por amor, de vez en cuando no está de más ser apreciadas por los demás, sobre todo la pareja y abuelos.

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  1. Que nos den tiempo para consentirnos. Con frecuencia las madres de niños pequeños vamos al baño acompañadas y no tenemos tiempo para duchas largas, manicuras o mucho menos pedicuras. Por eso un certificado de regalo para las dos ultimas o tiempo para hacerlas en casa son excelentes obsequios del día de la madre.
  1. Que “alguien más”, cocine, limpie y lave. Las labores del hogar implican tiempo y esfuerzo y nunca acaban. Por eso en nuestro día será un “gran gesto” que otro (léase “el padre”) los haga por nosotras.
  1. Que nos permitan almorzar “caliente” y sin interrupciones. No sé cómo sucede en otras casas, pero en la mía que soy mamá de dos, durante el almuerzo yo me aseguro de que los niños coman, y le doy la comida al bebé de año y medio y para cuando me voy a sentar mi plato está frío. También sucede que finalmente estoy “probando bocado” comienzo a escuchar “mami, mamá, mami, mamaaaá”.
  1. Que nos dejen elegir dónde y cómo pasar nuestro día. El día de la madre suele estar repleto de encuentros familiares: desayuno con los padres, almuerzo en casa de los suegros, merienda en casa de la abuela, etcétera. Todo eso está bien siempre y cuando sea lo que deseamos. Si el compromiso es “ineludible” entonces quizás la solución sea encontrar un balance entre lo que queremos y lo que “debemos”.

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  1. Que nos den tiempo a solas. Es cierto que el día de la madre es por excelencia una ocasión para compartir en familia pero nada tendría de malo darle a mamá un par de horas “libres” para que las aproveche como ella quiera; leyendo un libro, viendo su serie favorita o simplemente estando en silencio.
  1. Que nos tomen fotos con nuestros hijos. A las mamás nos encanta tomar fotos de nuestros hijos pero la mayoría de las veces estamos detrás de la cámara. Así que sería un verdadero “regalo” si “el padre” o alguien más se ofrece a retratarnos y nuestros “tesoros” acceden a posar .
  1. Que nuestros hijos se dejen abrazar y “apurruñar” todo lo que queramos. Para quienes tenemos niños pequeños esto tal vez sea fácil pues con frecuencia son ellos los que quieren estar pegados “cual garrapatas” a nosotras, pero a medida que crecen y se convierten en adolescentes, las demostraciones de afecto de mamá, sobre todo en público, se vuelven “una raya”.

El dato

El cuento “Mi mamá” de Anthony Brown no es sólo un excelente regalo para que mamá comparta con sus niños, sino que es una excelente lectura y recurso para recordarle a  nuestros pequeños cuánto los amamos y cómo siempre podrán contar con nosotras. También nos “da pie” para hablarles de todo lo que amamos de ellos.

 

 

@agobiosdemadre