Nuevas tradiciones navideñas para adoptar

Como ya he contado en post anteriores, soy fanática de la Navidad; más aún desde que me convertí en mamá. Por eso, siempre ando en la búsqueda de nuevas tradiciones que podamos incorporar en nuestro hogar.

El año pasado, por ejemplo, comenzamos el Calendario de Adviento que les brinda a los niños la posibilidad de hacer un conteo hasta Nochebuena y de recibir una “sorpresa” (un chocolate, una frase motivadora, una actividad a realizar) cada día que pasa.

Las tradiciones, son muy íntimas, pues varían acorde al origen, las creencias, valores, gustos y realidades de cada familia. Aquí sugiero aquellas que, independientemente de si son locales o extranjeras, he adoptado junto a Joaquín de dos años y Alana de cinco, y otras que aunque todavía no aplicamos nos inspiran o divierten:

  1. Tomarse la foto familiar con Santa o sesión fotográfica de Navidad. Cuando Joaquín tenía dos meses, decidimos hacer nuestra primera sesión navideña y la disfrutamos tanto que este año repetimos por tercera vez. Lo más divertido es toda la preparación que requiere: desde buscar ideas novedosas para las fotos, hasta elegir la vestimenta, los accesorios, el mobiliario, el lugar. Yo soy una fanática del “aire libre” así que cualquier jardín con algunos detalles navideños será un escenario soñado. Otra opción, en caso de que la sesión de fotos privada no sea una posibilidad, es acudir a un centro comercial y tomar la foto con Santa. Será un gran recuerdo en navidades por venir.

family-557100_640

  1. Salir a ver decoraciones de Navidad. Esta tradición es uno de los mejores recuerdos de mi infancia. Mi papá solía llevarnos a mí y a mi hermano a las plazas y edificios cercanos para ver los alumbrados. Y aunque los tiempos han cambiado, vale la pena visitar los centros comerciales e incluso tiendas navideñas para contagiarnos de ese espíritu “tan especial”.

box-2953722_640

  1. Escribir la carta a Santa o El Niño Jesús. Escribirle la carta a Santa se ha vuelto en los últimos tiempos una especie de ritual. Y es que en el mercado existen tantas opciones de papelería para este fin que da dolor no aprovecharlas. Una modificación que me gusta hacer es contestarle a mis hijos de parte de Santa o El Niño diciendo que haremos el mayor esfuerzo por cumplir sus pedidos y recordándoles el verdadero sentido de la Navidad: el amor. Una amiga y sus hijos adoptaron otra modalidad que me encanta: al Niño Jesús le escriben pidiendo regalos “espirituales” (amor, salud, paz) y a Santa juguetes y demás objetos materiales.

candle-2985573_640

  1. Dejarle galletas a Santa y zanahorias a los renos. Si adoptaron la tradición de escribirle la carta a Santa esta actividad es el complemento perfecto. Se puede hacer para Nochebuena o incluso para el día en que Santa se llevará la carta. Consiste en preparar en familia galletas con chispas de chocolate y en dejarlas al pie del arbolito junto a un vaso de leche. Si cocinar no es su fuerte, pueden comprarlas en el supermercado y disponerlas en un hermoso plato navideño. Pueden además comprar zanahorias bebés y dejarlas para los renos. Los niños se divertirán un montón cuando a la mañana siguiente encuentren migas y restos de leche en la vajilla.

santas-arm-1906513_640

  1. Decorar casitas de gengibre. El año pasado encontré en un bazar de Navidad local un kit para armar nuestra propia casa de gengibre. Venía con el polvo para hacer el suspiro listo para batir y los caramelos para decorar la estructura hecha en galleta. Aunque este año no pudimos conseguirlo, en Pinterest (la red social de las ideas) encontramos una alternativa para la que se necesita únicamente galletas rectangulares, “frosting” o crema para torta y Dandies, gomitas o cualquier tipo de caramelos pequeños, masticables y coloridos. Lo que tenemos que hacer es untar las galletas con la crema, colocarlas en forma de casa y decorar con los caramelos.
  1. Adoptar a “El duende en la repisa” o su versión “El duende de la amabilidad”. Esta tradición, como otras, es completamente norteamericana pero gracias a las redes sociales e internet se ha extendido ampliamente. ¿En qué consiste? Es un duende de juguete que viene con un libro y que se cree que vuela de regreso al Polo Norte todas las noches para contarle a Santa cómo se porta el pequeño. Lo divertido es que cada mañana cuando el niño se despierta encontrará al duende haciendo las más divertidas travesuras: cepillándose los dientes, en el frasco de galletas, trepándose por la ventana o cualquier otra idea que la creatividad permita. Además existe otra variante: los duendes de amabilidad, que al igual que “sus pares de la repisa” sorprenden a los niños cada día pero les dejan un mensaje invitándolos a ayudar a alguien con “una buena acción”: “vamos a hornear galletas para el vecino”, “sembremos un árbol”, “visitemos a un familiar o amigo que lo necesite”.

christmas-1922159_640

  1. Estrenar una pijama de Navidad o un suéter de tejido navideño. Las pijamas de Navidad suelen ser tan tiernas y confortables que en realidad provoca pasar todo diciembre en ellas. Y aunque los niños las aman, también los adultos podemos divertirnos con ellas e inmortalizar el episodio con una sesión de fotos. Los suéteres tejidos con motivos como Santa, un reno o un muñeco de Nieve, también representan una tradición en algunos países, hasta el punto de que suelen hacerse concursos de quién tiene el suéter más feo o divertido.

christmas-kids-1073567_640

  1. Hacer un maratón de películas de Navidad o una noche de cuentos navideños. Mis hijos aman las películas de Navidad pero la gran fanática soy yo. Algunos de nuestros títulos favoritos: “Realmente amor”, “Milagro en la calle 34”, “El grinch que se robó la Navidad”, “Frosty el muñeco de nieve” y “Rodolfo el Reno”. Entre nuestros cuentos preferidos están: “¿A quién se le escribe la carta de Navidad?” y “Navidad a la venezolana”.

    9. Donar juguetes o ayudar a una fundación. Una idea original es pedirle a los niños que seleccionen los juguetes que ya no usen pero estén en buen estado, los guarden en bolsas y los coloquen el 24 de diciembre debajo del arbolito. Así Santa se los llevará para “arreglarlos en el taller” y dejará los nuevos. Otra alternativa es llevar los juguetes directamente a un hospital o casa hogar o ayudar a alguna otra fundación que lo necesite.

  1. Intercambiar barras de chocolate con los amigos. Esta variante del intercambio de regalo me parece inesperada, “dulce” y accesible. Consiste simplemente en comprar a alguna barra deliciosa de chocolate de las que se encuentran en el mercado local e intercambiarla. Es ideal para intercambios de regalos en los que hay personas de diferentes rangos de edades e intereses y no conocemos bien sus gustos. Otra versión es el intercambiar objetos Vintage o “usados” entre amigos.

chocolate-2422299_640

@agobiosdemadre