Chia: intento número uno

 

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Tengo que empezar diciendo que mi primera reacción ante todos estas opciones naturales que aparecen en el mercado con un día de por medio (queso de almendras, kombucha, vinagre de cidra y cientos más) es de incredulidad.

Entre estos, está la chia, creo que todos hemos escuchado hablar de ella, al menos, una vez. Desde su “boom”, evité por mucho tiempo comprarla precipitadamente y convencerme de por qué debía probarla y cómo pasarla. Porque no es mentira que podrá ser milagrosa, pero no es algo que provoque comer.

Considerada un “superalimento” es fuente de fibra, antioxidantes, proteínas y omega 3; y como si fuera poco, es ideal para perder peso, pues absorbe 10 veces su peso cuando es combinada con líquido, formando un gel voluminoso que crea una sensación de saciedad.

¿Qué más se puede pedir?

Que no sea incomible. Para mi sorpresa, su sabor y textura son suaves, pudiendo usarlas realmente puede usarse en casi todo: batidos, cereales, ensaladas, aderezos, salsas y hasta panes.

Este fue mi primer intento, así que quise hacerlo modestamente con una mermelada de fresas. Decidí usar fresas porque era lo que tenía a la mano, pero realmente pueden usar duraznos, guayaba, moras, frambuesas, arándanos; lo que les provoque. Su capacidad de absorber líquido y transformarse en un gel voluminoso, la hacen ideal para lograr la consistencia que requiere una mermelada. Es decir, hacen el trabajo que harían la pectina y azúcar en una receta de mermelada regular.

Como yo la preparé en modo fit, la endulce usando miel, pero realmente pueden usar maple, edulcorante, agave, hasta azúcar regular.

Ingredientes

Medio kilo de fresas limpias y sin tallo

¼ de taza de miel

1 cucharada de semillas de chia

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Preparación

En un procesador de alimentos coloquen las fresas, las cuales pueden poner enteras o trocear a la mitad. Junto con estas, pongan el resto de los ingredientes y procesen hasta que se haga puré. Pasen la preparación a una ollita y, a fuego bajo, dejen que se cocine hasta llegar a un hervor. Esto tomará unos 10 minutos. Remuevan constantemente y cocínenla por unos 5 minutos más. A medida que lo hagan, deben ir logrando la consistencia de la mermelada, eso sí, deben recordar que siempre que se hacen mermeladas, una vez se enfría la misma, tiende a espesar aún más. Dicho esto, no la dejen espesar o secar demasiado.

Retírenla del fuego y colóquenla en un frasco de vidrio esterilizado. Una vez fría, está lista para esperar en la nevera cada vez que se les antoje un dulce sin preocupaciones o sea la hora del desayuno.

Esta mermelada es para comerla como comerían cualquier otra: en una tostada o galleta de soda, con helado, en una panqueca o crepe, hasta una panacotta. Y si sienten que usar una mermelada con chia para ese tipo de cosas es como comerse una hamburguesa con un refresco light; úsenla para acompañar una rica avena, como la que les dejo en este post, preparada con leche de coco, almendras y blueberries.

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@macarolinajaso