A la playa con bebés y niños

La playa es probablemente uno de los destinos predilectos para vacacionar en familia. Pero antes de hacer las maletas y emprender rumbo es importante tomar en cuenta que ir a la playa con niños pequeños es una experiencia totalmente diferente a aquellos tiempos en los que íbamos solas o en pareja a “ojear” revistas, broncearnos frente al mar y tomar piña coladas.

Este tipo de paseos ya no está asociado a la palabra “relax”. Y aunque de por sí todas las vacaciones con niños son maratónicas y enrevesadas, la playa tiene algunos añadidos: el agua, que es una “amenaza” cuando tenemos pequeños que no saben nadar; el sol, que si no estamos alertas puede ocasionar serias quemaduras;  y la cantidad de equipaje extra que amerita.

Así, lo primero que debemos hacer es cambiar de mentalidad e ir dispuestos a vivir una experiencia diferente, donde la prioridad es compartir y divertirnos en familia, no el descanso.

Aquí una lista de siete útiles sugerencias:

  1. Planear con tiempo. Esto aminorará los costos y además disminuirá la ansiedad. Si vamos pernoctar en el destino, lo ideal es optar por un lugar cómodo para los niños y con acceso a servicios cercanos como farmacias, supermercado, tiendas de conveniencia.
  1. Empacar todo lo necesario pero sin exagerar. Algunos esenciales que no pueden faltar (además de ropa, trajes de baño y artículos de higiene personal):

* Bloqueador solar SPF 50.

* Sombreros o gorras para protegerse del sol.

* Toallas. Las que son tipo poncho que vienen con una capucha son ideales para los más pequeños.

* Camisas de licra que se ponen encima del traje de baño.

* Repelente de insectos.

* Mosquitero para coche si tenemos un bebé o niño pequeño.

* Flotadores y juguetes para el agua y la arena. El primero es imprescindible pues es una forma de protección.

* Medicinas. Siempre es recomendable llevar los medicamentos de uso frecuente pues si viajamos a otro país puede que no los encontremos o que no los vendan sin récipe. Se recomienda llevar algo para la fiebre, los vómitos, los dolores, antialérgico, cremas para cortadas y  picaduras, termómetro y curitas.

* Talco. Es “milagroso” para quitar la arena que está pegada a la piel.

* Cámara fotográfica.

            boy-421468_640 beach-1853540_640 sunscreen-1461335_640

  1. Considerar las edades de los niños para organizar paseos y rutinas. Los pediatras recomiendan llevar a los bebés a la playa después de los tres meses, claro eso dependerá de distintas variables. Mi médico, por ejemplo, no aconseja sumergirlos en la piscina antes de los seis meses por el riesgo a contraer alguna infección. Si los hijos son de edades diferentes, como yo que tengo una de cuatro años y uno de diez meses, entonces hay que asegurarnos de que ambos tengan opciones de entretenimiento. Una alternativa para el más pequeño si ya se sienta solo es llevar una piscina inflable y llenársela con agua dulce.
  1. Estar alertas con el mar y la piscina. Nunca debemos dejar a un niño sin vigilancia cerca de algún cuerpo de agua. Los accidentes ocurren cuando menos lo imaginamos, por eso es necesario tomar previsiones y colocarles los flotadores si no saben nadar (y aunque sepan igualmente estar alerta). Si estamos con un grupo de amigos designar a alguien que siempre esté mirando a la piscina, y si viajamos solos en familia y son dos niños, que cada padre vigile a uno diferente para estar seguros que ninguno corre riesgo. Con el mar habrá que estar aún más atentos y en la medida de lo posible acompañarlos a sumergirse.
  1. Cuidarse del sol. No hay que subestimarlo, así parezca que esté nublado, pues es extremadamente peligroso para la piel sensible de los pequeños. De hecho aquellos menores de seis meses no deben ser expuestos al el sol (no es recomendable colocarles protector solar) y si lo están, aunque sea por un breve instante, deben usar camisa de licra, sombrero y lentes. También es buena idea llevar un toldo o sombrilla para resguardarnos y no exponernos al sol entre las 10 am y las 4 pm.

sunblock-1461397_640

  1. Llevar meriendas suficientes. No todas las playas cuentan con restaurantes cercanos y aunque los tengan, cuando estamos de vacaciones es más difícil mantener “horarios rígidos”. Por eso, lo mejor es llevar con nosotros “snacks” nutritivos y fáciles de empacar para “emergencias”. Algunas ideas: yogures que no necesiten refrigeración (aunque es buena idea llevar una cava con hielo y guardarlos allí); granola; cereales varios; frutas frescas, ya sea enteras como mandarina, manzana o durazno o picadas en trozo como la patilla, el kiwi y la piña; frutas deshidratas; galletas, sándwiches con pavo y queso; ensaladas de pasta fría con pollo o atún.
  1. No olvidar hidratarse. Es importantísimo llevar agua y bebidas refrescantes y ofrecérselas a nuestros niños cada cierto tiempo. Con toda la actividad que tendrán lo más probables es que se les olvide beber líquido, pero a causa del calor es importante que lo hagan. Si tenemos un bebé y estamos amamantando debemos ofrecerle el pecho tan seguido como podamos.

 

 

@agobiosdemadre